Nosotros
< Volver

En una escena de la mítica película Smoke, un estanquero que interpreta Harvey Keitel le cuenta a un escritor encarnado por William Hurt cuál había sido su pasión en los últimos años: sacar una foto todos los días del año, a las 8 de la mañana, desde la esquina de su estanco a la esquina de enfrente. Más de cuatro mil fotos con el mismo encuadre.

Lo hacía todos los días, con lluvia, sol, nieve o con tormenta . Cuatro mil días seguidos con todo tipo de climas. Por este motivo no tomaba nunca vacaciones. Tenía que estar en su esquina a las 8 de la mañana.

Hurt, entre perplejo y asombrado, hojeando el álbum de fotos, le comenta que jamás había visto nada parecido.

-Es mi proyecto. Lo puedes llamar el trabajo de mi vida.

-¿Como se te ocurrió esta idea?

-No lo sé, vino a mi. Es mi esquina después de todo. Tan solo una pequeña parte del mundo. Es un archivo de mi pequeño lugar.

El estanquero se da cuenta de que su amigo pasa las hojas del álbum muy rápido.

-Vas muy deprisa. Incluso ni miras las fotos, le recrimina.

-¡Pero si son todas iguales! Le responde.

-Son todas iguales, pero cada una es diferente a la otra. Tienes tus días despejados y tus días oscuros. Tienes luz de verano y luz de otoño. Tienes tus días entre semana y tus fines de semana. Tienes tu gente con abrigos y con chaquetas y tienes a tu gente en camiseta y shorts. Algunas veces la misma gente, otras diferente. La Tierra gira en torno al Sol, y cada día, la luz del Sol cae sobre la Tierra en un ángulo diferente.

-Así que mas despacio ¿no?

-Si, es lo que te recomiendo...

---------------------------------------------------------------------------------------------

Desde que tenía 14 o 15 años, allá por los años 70, hasta que mi hermano se casó y se fue de casa, la habitación que compartía con él olía profundamente a una mezcla de líquido revelador y vinagre. Menos mal que se casó pronto. Se le había ocurrido montar en nuestra habitación un cuarto oscuro para revelar fotografías. Sí, sí, uno de esos que se ven en las pelis antiguas, con luz roja y todo. Lo que en principio fue una molestia, luego se convirtió en pura fascinación. Ver aparecer, poco a poco, de una hoja de papel en blanco metida en una cubeta, un rostro o un paisaje, era casi magia para mí. Poco a poco me fue transmitiendo el gusanillo por esta afición, me llevó a las famosas reuniones nocturnas en la Peña Madridista, el embrión de lo que luego sería la Agrupación Fotográfica de Elche y así fui aprendiendo lo poco que sé de fotografía. 

Allí estaban los pioneros de aquellos años: Rafael Antón, José Luis Villalobos, Pepe Guilabert, Ramón Pastor, Pedro Valero, etc, etc.

Toda esta gente, y otros muchos que no recuerdo, llevan años y años haciendo fotos de Elche. Una y otra vez las mismas fotos, como diría el escritor de la película: El Misteri, la Semana Santa, la Alborada, las Fiestas de la Venida, las calles de la ciudad, sus personajes..., así año tras año.

¡Pero si son siempre las mismas fotos! dirá la gente.

Puede que así sea y que muchas fotos se parezcan unas a otras, pero cada una de ellas es diferente a las otras, solo tenéis que verlas despacio...

Juan Huedo